miércoles, 9 de junio de 2010

LA CAMA VACÍA




“No hay lugar más triste en el mundo
Que una cama vacía.”
Gabriel García Márquez


Como un país desierto y olvidado después de una guerra nuclear,
la cama vacía es un lugar triste y fúnebre al que 
ni vencedores ni vencidos quieren acercarse.
Sentir la ausencia dormir tan cerca
mientras navegas por la sincera honestidad de los sueños 
duele como duele la sangre,
y desde la inconsciencia onírica el corazón
no se atreve a despertar y mirar el hueco vacío
a un lado y al otro, un día más. 
No hay roces de madrugada, no existe el aire compartido
ni el amor por la mañana cuando la cama está vacía.
El cuerpo de los hombres es débil y no está hecho
para ser capaz de soportar el asqueroso círculo vicioso
de los días de tragedias y las noches en soledad,
el descanso diario sólo es realmente verdadero
cuando el amor (o algo parecido) duerme a tu costado.
Esto es así.
La ciudad arderá y el cielo escupirá fuego,
pero si él o ella está a tu lado
en la habitación reinará la paz del ruido silencioso
de los latidos de dos corazones que se sueñan el uno al otro,
y el sabor agridulce del beso de buenas noches.

No lavo las sábanas desde la última vez que las sudamos
confundiendo amor y sexo,
las mañanas son tan tristes como el resto de los días
desde que tú no estás en ellas,
y las noches escuecen igual que han hecho siempre.
Mi cama ya no me quiere desde que permití que te marcharas,
se queja y protesta no dejándome descansar y despertándome
cada día con el cuerpo dolorido y los ojos inyectados en vidrio.
Las paredes cada día parecen más estrechas,
esta casa se está volviendo loca sin ti,
y yo tengo el más axiomático de todos los problemas:
no sé hacerlo mejor.
© D.A.S 2010


Recomendación literaria:   Nadie Gana - Jack Black
La joven editorial Escalera ha puesto en marcha uno de los proyectos más interesantes del panorama literario español: la colección Precursores.
Esta colección trata de publicar libros que, a pesar de permanecer inéditos en España, poseen una importancia capital y fueron influencia de los grandes autores.  
¿Qué libros leía Cortázar?   ¿Y Kerouac?  ¿Y Burroughs?
Pues bien, Burroughs leía, entre otros, este que aquí nombro, y de hecho en esta edición es él mismo quién escrible el prólogo (un prólogo para enmarcar, por cierto).
"Nadie gana" es la novela autobiográfica de Jack Black, un vagabundo, un ladrón profesional, un eterno convicto, precursor, nunca mejor dicho, del universo beatnik que reventó USA en la década de los 50.  
Jack Black se dedicó a robar desde que era un niño, y poco a poco se fue convirtiendo en una leyenda de los campos de vagabundos que inundaron Estados Unidos después de la caída en desgracia del salvaje oeste y la industrialización extrema de finales del siglo XX.  Robos, fumaderos de opio, idas y venidas a la cárcel, personajes pintorescos y encantadores, la vieja América en estado puro... todo esto y mucho más dentro de un libro que es, en definitiva, un testimonio precioso de aquel inframundo de ladrones, borrachos, putas y maleantes, una historia llena encanto que habla de la amistad, del valor del dinero, de la sociedad de consumo, del hedonismo... 
Nostálgico e inspirador, su lectura da ganas de coger una mochila y perderse confiando en  que la bondad de un mundo sin dinero, sólo con personas, es posible (qué ilusos).  
Leédlo, por favor.
 


1 comentarios:

Mila.rolls dijo...

le tengo aprecio a este blog.

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