martes, 2 de febrero de 2010

TE QUIERO, PUTA


Sally ya no puede bailar,
se pudre en un rincón
mientras ve caerse a pedazos
la pintura blanca del techo de la habitación,
mirando por la ventana y envidiando
a las parejas que discuten bajo la luz de la luna
mientras ella le pinta las uñas
a su muñeca de plástico y
le da de comer la leche podrida
de sus pechos arrugados, 
rezando para que crezca sabiendo
que los coños tienen un precio
pero que una mujer de verdad
nunca se debe vender,
salvo que sea por:
algo para comer,
sangre seca en los labios,
un techo donde morir sin molestar,
grietas en el antebrazo,
los ojos morados de tanto llorar mierda
porque
las lágrimas y el dinero
se perdieron en el viaje
de ida al infierno de las calles y las esquinas
y ahora sólo quedan:
el culo y el corazón rotos,
los tobillos hinchados por aguantar
siempre en pie
la espera de una vida decente
o una muerte rápida,
el olor a mugre,
el pubis caducado,
la ropa interior trillada,
los dientes descompuestos todavía blancos,
incapaces de morder ya nada que merezca la pena,
la pena de los orgasmos acumulados
en formas de estrías debajo de las mejillas,
el sexo cayéndose a pedazos y
las entrañas ardiendo (hace calor en el infierno).
Gasten sus billetes
en unos zapatos de tacón nuevos y un vestido de colores,
que la banda toque algo alegre para animar
a la pobre chica que se marchita en
el rincón más maloliente de la habitación
mientras fantasea con cualquiera de nosotros
mirándonos con los ojos tristes y
las manos pegadas
al cristal ahumado de la ventana.
Hagan algo por favor,
Sally ya no puede bailar.

          © D.A.S 2010

“Now Sally can't dance no more
she can't get off of the floor
Sally can't dance no more
they found her in the trunk of a Ford”

Lou Reed




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